
Una vez Piper leyó algo sobre dos gemelos en Inglaterra que se habían enamorado de la misma mujer. Ella los quería a los dos, así que los tres se las apañaron y formaron juntos una familia. Cuando Piper les leyó la historia a sus hermanas, las tres se habían reído, pero ahora ya no tenía ninguna gracia.
– ¡No para esta Duchess! -declaró vehementemente.
– ¿Quiere eso decir que Tom podría tener aún alguna esperanza?
– No.
Tom era el ex novio de Piper y otro de los mejores amigos de Don. En alguna ocasión los seis habían disfrutado practicando esquí acuático y yendo al cine juntos. Tal y como Greer siempre había dicho, eran un número perfecto.
Nada podría haber sido más cierto. Una vez que Max hubo conseguido a Greer para él solo fue el final del triunvirato de las chicas. El efecto dominó había comenzado. Olivia estaba fascinada por Luc y en cuanto a Piper…
Piper era una tonta que nunca más volvería a insinuarse a un hombre.
– Tengo una proposición que hacerte. Es algo grande.
– ¿Cómo de grande?
– ¿Quieres viajar a Sydney, Tokio y Río conmigo para descubrirlo? Dependiendo de los ingresos, podremos incorporar y ofertar acciones en bolsa. ¿Te interesa?
Siguió un largo silencio.
– ¿Cuándo podemos reunimos para hablar de ello?
– Si estás libre, esta misma noche. Para empezar tendremos que conseguir el mejor abogado mercantilista que encontremos.
– De acuerdo. ¿Qué me dices de Europa?
Su cuerpo se puso tenso.
– Olvídalo. No volveré a poner un pie en ese continente jamás.
– No digas eso, Piper. Tus hermanas viven allí.
– Entonces serán ellas quienes tendrán que venir a yerme.
– ¿Qué es lo que me estoy perdiendo? Pensé que la semana pasada habíais ido a España con la intención de ampliar mercados.
– Yo también creía eso, pero descubrí que todo era un montaje. Realmente no quiero hablar de ello.
