– Su padre tiene algo más importante que hacer. Y a mí no me importa, de verdad.

– Así se habla.

– No, va a ser divertido. Son chicos estupendos. Los he llevado a una fábrica de helados hace poco y nos lo pasamos muy bien. Me preocupan más sus padres que los niños -dijo Cassie-. Estoy segura de que mi hermana tiene problemas en su matrimonio. Sé que se pone de los nervios cuando se queda sola todo el día con los niños mientras su marido se pasa día- y noche trabajando.

– Todos tenemos que hacer sacrificios, Cassie. Es difícil salir adelante.

– Lo sé. Lauren también lo sabe, estoy segura de ello. Pero ya sabes lo que pasa. La tensión empieza a surgir sin saber muy bien cómo, o por algo tonto, y no hay quien la pare. Almorcé con ellos hace unas semanas y realmente el ambiente era muy tenso. Luego, cuando Lauren se enteró de que Matt le había prometido a los niños que los llevaría de camping unos días este verano en lugar de tener unas vacaciones familiares con ella, bueno… Decidí que tenía que hacer algo.

– ¿Así que te ofreciste a llevártelos tú? ¿No podrías haberlos invitado a Eurodisney?

– La madre de Matt los llevó en las vacaciones de semana santa.

– ¿Y?

– Hubiera sido demasiado evidente lo que intentaba hacer.

– ¿Y de este modo no?

– Los he convencido de que estaba organizando una serie de comidas al aire libre, y les rogué prácticamente que me acompañasen -Cassie sonrió-. Piensas que estoy loca, ¿no?

– Loca, pero generosa. ¿Estás segura de que podrás arreglártelas sola?

– ¿Quieres decir sin un hombre que me cuide? -preguntó Cassie.

– Bueno, es agradable tener alguno cerca, aunque nada más sea para poner la tienda o ir a buscar agua -Beth la miró con malevolencia-. Y para algún otro trabajo…

– Tal vez debería haber aceptado la invitación de Nick, ¡quién sabe adónde me hubiera llevado!



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