
— Creo que deliberadamente desalojaron esta secciуn de la estaciуn — decidiу en voz alta-. Te apuesto dуlares betaneses a que la Seguridad cetagandana estб haciendo una bъsqueda cuidadosa de ese sujeto. Un fugitivo, por el amor de Dios. — Ladrуn, asesino, espнa? Las posibilidades eran tentadoras.
— De todos modos, estaba disfrazado — dijo Ivбn.
— Cуmo lo sabes?
Ivбn se sacudiу unos pelos finos y blancos de la manga.
— Esto no es pelo de verdad.
— En serio? — Miles estaba encantado. Examinу el mechуn que le tendнa Ivбn desde el otro lado del pasillo. Un lado estaba pegoteado de adhesivo-. Ajб…
El piloto recibiу las nuevas coordenadas; el vehivaina flotaba ahora en el espacio a unos cien metros de la fila de compartimentos de embarque. No habнa otros vehivainas visibles.
— Informo de este incidente a las autoridades, seсores? — El sargento estirу la mano hacia los controles del comu.
— Espere — dijo Miles.
— Seсor? — El piloto lo mirу por encima del hombro con expresiуn dubitativa-. Creo que deberнamos…
— Espere a que nos pregunten. Despuйs de todo, no es cosa nuestra cubrir los errores de la Seguridad cetagandana, no le parece? Que se preocupen ellos. El asunto no nos concierne.
El piloto esbozу una breve mueca y la suprimiу enseguida, pero habнa sido suficiente: Miles supo que lo habнa convencido.
— Sн, seсor — dijo el hombre, tomбndolo como una orden y por lo tanto, como responsabilidad de lord Miles. No tenнa nada que decir, йl no era mбs que un simple sargento tec -. Lo que usted diga, seсor.
— Miles — musitу Ivбn-, quй estбs haciendo, Dios mнo?
— Observando— dijo Miles, severo-. Quiero ver la eficacia de Seguridad de esta estaciуn cetagandana. Creo que Illyan querrнa que hiciйramos eso, no te parece? Ah, no te preocupes… ya verбs cуmo vienen a interrogarnos y a llevarse todo esto, pero asн al menos conseguirй algo de informaciуn. Tranquilo, Ivбn.
