
El carrito del bebé resultaba más difícil de transportar porque en ese lugar en concreto la cerca de madera no estaba rota. De modo que sugiere una especie de agravamiento el hecho de que dos de los chicos (Ian y Reggie, según Michael; Ian y Michael, según Reggie; Reggie y Michael, según Ian) saltaran la cerca, robaran el carrito, lo pasaran por encima de la cerca y se alejaran con él por el camino de sirga. Allí, los chicos fueron dándose empellones a lo largo de un centenar de metros antes de cansarse de este juego y lanzar el carrito al canal.
La entrevista con Michael Spargo indica que, en este punto, Ian Barker dijo: «Es una lástima que no hubiera un bebé dentro. Eso habría provocado una salpicadura genial, ¿verdad?». Ian Barker niega haber dicho tal cosa y, cuando se le preguntó, Reggie Arnold se puso histérico y comenzó a chillar: «¡No había ningún bebé! ¡Mamá, no había ningún bebé!».
Según Michael, Ian continuó hablando acerca de «qué malo sería conseguir un bebé en alguna parte». Ellos podrían, sugirió Ian, llevarlo «a ese puente que hay en West Town Road y podríamos lanzarlo de cabeza y ver cómo revienta. Habría sangre y cerebro saliendo por todas partes. Eso fue lo que dijo», informa Michael. Michael continúa insistiendo en que él se opuso totalmente a esa idea, como si supiera adónde conduce su entrevista con la Policía cuando llegan a este tema. Los chicos, finalmente, se cansan de jugar en los alrededores del canal, informa Michael. Ian Barker, dice la Policía, fue quien sugiere que «se largaran de allí» y fueran a Barriers.
Debería señalarse que ninguno de los chicos niega haber estado en Barriers aquel día, si bien los tres cambian repetidamente sus historias cuando se trata de explicar qué hicieron cuando llegaron allí.
