
Muerto Menegildo, nace un segundo Menegildo -su hijo- en el capítulo final de la novela. Ese tendrá veintiocho años en 1959. Habrá visto otras cosas, habrá oído otras palabras. Y, para él, «otros gallos cantarán» -como hubiese dicho el sentencioso Usebio Cué- en el alba de una Revolución que habrá de darle su dignidad y dimensión de Hombre, dentro de una realidad nueva, sobre un suelo donde, hasta entonces, por el color de su piel, tal dimensión le era negada.
Alejo Carpentier
I INFANCIA
1 Paisaje (a)
Anguloso, sencillo de líneas como figura de teorema, el bloque del Central San Lucio se alzaba en el centro de un ancho valle orlado por una cresta de colinas azules. El viejo Usebio Cué había visto crecer el hongo de acero, palastro y concreto sobre las ruinas de trapiches antiguos, asistiendo año tras año, con una suerte de espanto admirativo, a las conquistas de espacio realizadas por la fábrica.
