Más adelante, un promotor inmobiliario quiso comprarle el terreno. Aunque la oferta era buena, el padre de Toby se negó a vender. Decía que le gustaba el lugar donde vivía. Lo mismo opinaba su madre, que dirigía la franquicia de complementos de HelthWyzer en la zona comercial más próxima. El padre de Toby decía que a él le parecía bien: en ese momento se había convertido en una cuestión de principios.

Pensaba que el mundo continuaba igual que cincuenta años antes, reflexiona ahora Toby. No debería haber sido tan testarudo. Ya entonces Corpsegur estaba consolidando su poder. Había empezado como una empresa de seguridad privada de las corporaciones, pero luego había asumido el poder cuando las fuerzas policiales se desarticularon por falta de fondos. Al principio a la gente le gustó, porque las corporaciones pagaban, pero Corpsegur enseguida empezó a extender sus tentáculos por doquier. Su padre debería haber cedido.

Primero había perdido su puesto en la empresa de aire acondicionado. Consiguió otro empleo, de vendedor de ventanas térmicas, pero cobraba menos. Luego la madre de Toby contrajo una extraña enfermedad. No lo entendía, porque siempre había sido muy cuidadosa con su salud: hacía ejercicio, comía mucha verdura, se tomaba una dosis diaria de complementos HiPotency VitalVite de HelthWyzer. Los operadores de franquicias como ella tenían buenas ofertas con los complementos: su propio paquete personalizado, igual que los capitostes de HelthWyzer.

Se tomó más complementos, pero a pesar de ello se debilitó, se desorientó y perdió peso rápidamente; era como si el cuerpo se le hubiera vuelto en contra. Ningún médico logró acertar con el diagnóstico, aunque le hicieron numerosas pruebas en las clínicas de HelthWyzer; se interesaron en ella, porque había sido una usuaria fiel de sus productos. Dispusieron una atención especial con sus propios médicos. Sin embargo, se lo cobraron y, aun con el descuento que obtenían los miembros de la familia de franquicias HelthWyzer, sumaba mucho dinero; y como la enfermedad no tenía nombre, el modesto seguro médico de sus padres se negó a asumir los costes. Nadie tenía derecho a cobertura sanitaria pública a no ser que fuera pobre de solemnidad.



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