Aventuras del Barón en la guerra contra los Turcos


Pocos regalos me hubieran regocijado más que el de aquel caballo, sobre todo teniendo en cuenta que me sería de gran utilidad en una campaña en la que por primera vez iba a demostrar mis dotes de soldado. ¡Un caballo tan dócil y tan fogoso a la vez, un animal que era un cordero y un Bucéfalo al mismo tiempo, me recordaría constantemente mis deberes de soldado y las heroicas aventuras de Alejandro en sus conquistas!

El propósito principal de la guerra era, al parecer, lavar el honor del Imperio Ruso, que había quedado bastante manchado en el Pruth, en tiempos del zar Pedro 1. Logramos nuestro objetivo luego de una dura aunque gloriosa campaña, gracias al talento del gran general antes mencionado.

La modestia hace que los subalternos jamás se adjudiquen la autoría de grandes e ilustres hechos de armas.-La gloria se atribuye normalmente a los jefes, por más incapaces e ineptos que sean, o no reyes que no han sentido el olor de la pólvora sino en las cacerías o que jamás han visto maniobrar a un ejército sino en los desfiles.

Por esta razón, yo no voy a reivindicar para mí ni la más ínfima parte de la fama que nuestros ejércitos alcanzaron en el curso de durísimas batallas contra el enemigo. Todos cumplimos con nuestro deber, eso es todo.

En esa época, yo tenía a mi mando un batallón de húsares, y se confiaba en que mi inteligencia y mi valor los llevaría al éxito en sus expediciones. Pero debo ser justo y aclarar que el éxito debe ser atribuido no sólo a mi persona sino también a mis bravos compañeros de aventura.



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