– ¿Por qué no?

Esperó mucho rato y luego dijo:

– Tu madre ha tenido que ir al hospital.

– ¿Podemos visitarla? -pregunté, porque a mí me gustan los hospitales.

Me gustan los uniformes y las máquinas.

Padre dijo:

– No.

– ¿Por qué no podemos? -dije.

Y él dijo:

– Necesita descansar. Necesita estar sola.

– ¿Es un hospital psiquiátrico? -pregunté.

Y padre dijo:

– No. Es un hospital corriente. Tiene un problema… un problema de corazón.

– Tendremos que llevarle comida -dije, porque sabía que la comida en los hospitales no era muy buena.

David, del colegio, fue a un hospital a que le hicieran una operación en la pierna para alargarle el músculo de la pantorrilla y andar mejor. No le gustó nada la comida, así que su madre le llevaba cosas preparadas cada día.

Padre volvió a esperar mucho rato y dijo:

– Le llevaré algo de comida durante el día cuando tú estés en el colegio; se la daré a los médicos y ellos se la darán a tu madre, ¿de acuerdo?

– Pero tú no sabes cocinar -dije.

Padre se tapó la cara con las manos y dijo:

– Mira, Christopher, compraré comida preparada en Marks and Spencer y se la llevaré. A ella le gusta.

Dije que le haría una tarjeta de «Espero que te pongas bien», porque eso es lo que haces por la gente cuando está en el hospital.

Padre dijo que se la llevaría al día siguiente.

47

En el autobús de camino al colegio a la mañana siguiente vi pasar 4 coches rojos seguidos, lo que significaba que era un Día Bueno, así que decidí no estar triste por lo de Wellington.

El señor Jeavons, el psicólogo del colegio, me preguntó una vez por qué 4 coches rojos seguidos hacían que fuese un Día Bueno, y 3 coches rojos seguidos un Día Bastante Bueno, y 5 coches rojos seguidos un Día Súper Bueno, y por qué 4 coches amarillos seguidos hacían que fuese un Día Negro, que es un día en que no hablo con nadie y me siento a leer libros solo y no almuerzo y No Corro Riesgos. Dijo que yo era una persona muy lógica, y que le sorprendía que pensara de esa manera, porque no era muy lógica.



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