– ¿Cómo está el sándwich? -le preguntó Will.

– Muy bueno -contestó, con la firme convicción de que las cosas todavía podían mejorar mucho antes de que la noche terminara.

Capítulo 2

Era preciosa. Quizá la mujer más guapa que había conocido nunca. Will la observó beber un sorbo de vino y se recostó contra el sofá en el que estaba sentado.

Después de cenar, se habían trasladado al salón. Will había abierto una botella de cabernet y había reavivado el fuego de la chimenea, agradeciendo no tener otros huéspedes a los que atender. En aquel momento, quería concentrar toda su atención en Claire.

No se parecía a ninguna de las mujeres que había conocido. Después de toda la publicidad que había seguido a su elección como uno de los hombres más codiciados de Irlanda, le había costado conocer a mujeres que estuvieran realmente interesadas en él y no en su dinero.

De hecho, cuando tenía una cita, gastaba toda su energía intentando discernir los verdaderos motivos de la mujer en cuestión para salir con él.

Había conseguido mantener una relación seria con una mujer con la que había llegado a pensar que podría casarse. Pero en el momento en el que había descubierto que Will estaba pensando vender su negocio y trasladarse a Trall, ella le había dejado por un jugador de fútbol.

Para Claire, él sólo era el dueño de una posada, y eso le gustaba.

– ¿Cuánto tiempo piensas quedarte aquí?

Claire bebió un sorbo de vino y respiró profundamente.

– Un día o dos. Quiero conocer la isla.

– Estoy seguro de que te sentirás bien en este lugar.



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