
– Cuando lleguemos, le enseñaré las cuadras donde están los sementales -comentó.
Como tenían tiempo de sobra antes de que empezara la clase de Zahrah, Elinor no objetó nada. La verdad era que le apetecía acercarse por las instalaciones en las que estaban los sementales.
En cuanto vieron aparecer a Jasim, todos los empleados y el director del complejo salieron a recibirlo y los acompañaron en su visita. Aunque le apasionaban los caballos, la parte técnica de la reproducción pronto aburrió a Elinor. El monitor de Zahrah debía de estar a punto de llegar, así que salió y fue a comprobar que el caballo de la niña estuviera listo. En ese momento, el jefe de las cuadras se acercó para preguntarle por su montura.
– ¿Quiere que le prepare a Amaranth, como de costumbre?
– Sí, por favor -contestó Elinor muy sonriente.
A continuación, fue a saludar al precioso caballo, que había oído su voz y la esperaba impaciente en el box. Elinor lo acarició y le abrió la puerta. Le había costado un mes que el jefe de las cuadras se fiara de ella y le permitiera montar a los caballos con más carácter. Aquello de poder montar cuando quisiera y gratis era otra buena razón para no querer perder su trabajo.
Jasim estaba pensando que se moría por terminar con aquella visita guiada cuando vio salir a Elinor a caballo y se quedó estupefacto.
– ¿Le dejáis montar a Amaranth? -preguntó con incredulidad.
– Elinor lo controla perfectamente, Alteza -contestó el jefe de las cuadras-. Es una amazona formidable.
A Jasim le quedó muy claro cuando vio que Elinor llevaba a su montura al galope hacia una valla que saltó con gracia y elegancia. Todos se quedaron impresionados. Incluso él.
Elinor oyó cascos detrás de ella, se giró y vio que era Jasim montando al impresionante Mercury. La iba a alcanzar en breve. así que Elinor urgió a Amaranth para que galopara más aprisa v cruzara las praderas de Woodrow Court a la carrera.
