

Alfredo Bryce Echenique
El Huerto De Mi Amada
Para Anita Chávez Montoya, estos tientos y quebrantos, y éste mi amor; y para sus hijas Daniela, Manuela y Alejandra, con todo el cariño del «Geladito Dedo Tronchado».
También a Fabiola y Tavo de la Puente, o cómo los afectos de la infancia y adolescencia se recuperan conversando con buen vino y hermoso jardín, excelentes memoria e intención, y agudo sentido del humor y de la amistad.
Y mil gracias, queridos Julia Roca y Carlos Álvarez, pues bien saben que sin su generosa ayuda y paciencia no habrían sido posibles, este año, como tantos ya, en nuestra Gran Isla, ni el autor, ni su computadora, ni mucho menos su libro. Y gracias también por los refugios, Irene y Yovanka Vaccari, refugiadas esmeradas, Luis Serra Majem, tan hermoso y valioso reencuentro isleño, desde aquella adolescencia menorquina, y Cecilia y Humberto Palma, por la casa de Punta Corrientes y los recuerdos de toda una vida…
Si pasas por la vera del huerto de mi amada,
al expandir tu vista hacia el fondo verás
un florestal que pone tonos primaverales
en la quietud amable que los arbustos dan.
Felipe Pinglo, El huerto de mi amada.
Voilá done le beau miracle de votre civilization! De l'amour vous avez fait une affaire ordinaire.
Barnave
Souvenir ridicule et touchant: le premier salón où a dix-huit ans l'on a paru seul et sans appuil le regard d'une femme suffisait pour m'intimider. Plus je voulais plaire, plus je devenais gauche. Je me faisais de tout les idees les plus fausses; ou je me livrais sans motif, ou je voyais dans un homme un ennemi parce qu'il m'avait regardé d'un air grave. Mais alors, au milieu des affreux malheurs de ma timidité, qu'un beaujour était beau!
