Claudia Amengual


El vendedor de escobas

© Claudia Amengual, 2002, 2005

A Carolina y a Florencia, mis hermanas.

En memoria de don Julio C. da Rosa.


I

El vendedor de escobas siempre me pareció viejo, aunque no dudo de que esta apreciación estuviera viciada por las distorsiones naturales de la edad y el tamaño. Cuando niña, todo me resultaba enorme. Ahora tengo una dimensión nueva de las cosas. Los techos han bajado considerablemente y las calles ya no me atemorizan como laberintos imposibles. A medida que fui creciendo y encontrándome en mi cuerpo, el mundo se volvió un lugar abarcable y el largo de mi brazo fue el límite de mis posibilidades físicas.

Así será, supongo, cuando tenga que acompañar a Maciel a desmantelar la casa. Todo me resultará más pequeño y ya no me asustarán los cortinados ni las esculturas. Me produce una cierta curiosidad volver allí después de tanto tiempo. Maciel, en cambio, está muerta de miedo. No lo dice, claro, pero sé que es así. Me llamó ayer para pedirme ese favor y estuvo media hora hablando de tonterías antes de animarse. "Maciel", le contesté, "por supuesto. No era necesario dar tanta vuelta". Entonces, como siempre, huyó de una probable discusión, me dijo que pensaba mandar todo a remate, que era cuestión de meter las cosas en cajas y que llevara ropa vieja porque la casa estaría hecha un asco después de tantos años sin ventilar. Ambas sabemos lo que esto significa, pero nos concedimos la tregua de no desempolvar viejas tristezas, al menos no por teléfono, aunque parece inevitable que, una vez allí, los recuerdos se empecinen en volver.

No sé cuánto puede uno mantenerse a salvo de la memoria. Tampoco sé si es sano esquivar la evocación de cosas tristes o si es necesario zambullirse hasta que arda el alma. No creo que haya recetas para esto. De algún modo hacemos una selección de lo tolerable y escondemos lo otro, lo tapamos con trivialidades, con frivolidad. Quizá, después de todo, la frivolidad no sea tan mala. Nos permite sobrevivir, como una capa de barniz que protege la madera.



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