
¿Tal vez deseas más oro, ese que los padres troyanos te traen para rescatar a los hijos que
nosotros hacemos prisioneros en el campo de batalla? ¿O es una nueva esclava lo que quieres, una esclava para llevártela al lecho, y para quedártela toda para ti? No, no es justo que un jefe lleve a la ruina a los hijos de los dánaos. Compañeros, no seáis cobardes, volvámonos a casa y a ese de ahí dejémoslo aquí, en Troya, disfrutando de su botín, que vea de una vez si le éramos útiles o no. Ha ofendido a Aquiles, que es un guerrero mil veces más fuerte que él. Le ha quitado su parte del botín y ahora lo retiene en su poder. Eso no es cólera, porque si Aquiles en verdad ardiera de cólera, tú, Agamenón, no estarías aquí afrentándonos de nuevo.» Los aqueos me escuchaban atentamente. Muchos de ellos albergaban enojo contra Agamenón debido a aquella historia suya con Aquiles. Por eso me escuchaban con atención. Agamenón no dijo nada. Pero Ulises sí, se acercó a mí. «Hablas bien», me dijo, «pero hablas como un estúpido. Tú eres el peor, ¿lo sabes, Tersites? El peor de cuantos guerreros han venido hasta las murallas de Ilio. Te diviertes insultando a Agamenón, el rey de reyes, sólo por los muchos regalos que le habéis traído los guerreros aqueos. Pero yo te digo, y te juro, que si te sorprendo de nuevo diciendo sandeces como ésas, te agarraré, te arrancaré las ropas -el manto, la túnica, todo- y te enviaré desnudo y lloroso a las naves, cubierto de heridas que den asco.» Así habló. Y empezó a golpearme con el cetro en los hombros y en la espalda. Me encorvé bajo los golpes. La sangre me goteaba, densa, sobre el manto, y me puse a llorar por eso: por el dolor y la humillación. Temeroso, me dejé caer al suelo. Con una mirada atontada permanecí allí, enjugando mis lágrimas, mientras todos, a mi alrededor, se reían de mí. Entonces Ulises levantó el cetro, se volvió hacia Agamenón y, hablando con voz potentísima, de manera que todos lo oyeran, dijo: «Hijo de Atreo, los aqueos quieren hoy hacer de ti el más mísero de todos los mortales.