
Tenía la mente a cientos de kilómetros de la tarea que me esperaba más adelante. Pensé en los pandas del zoológico de Atlanta, la pérdida de audiencia de la NBC, la retirada del equipaje en el aeropuerto de Charlotte. ¿Por qué era siempre un procedimiento tan lento?
Pensé en Simon Midkiff. ¡Qué tío tan extraño! ¿Cuáles eran las probabilidades de que un avión se estrellase precisamente en el lugar donde estaba realizando una excavación?
Evité la radio, puse un CD de Kiri Te Kanawa y escuché los temas de Irving Berlín con la maravillosa voz de la diva.
Cuando llegué al lugar del accidente ya eran casi las dos de la tarde. Ahora dos coches patrulla bloqueaban la carretera comarcal justo antes de la intersección con la carretera del Servicio Forestal. Un miembro de la Guardia Nacional se encargaba de dirigir el tráfico, enviaba a algunos motoristas montaña arriba y ordenaba a otros que bajaran. Mostré mi credencial y el guardia comprobó mi nombre en su lista.
– Sí, señora. Su nombre está en la lista. Puede dejar el coche en la zona de aparcamiento.
Se apartó y pasé a través de un pequeño espacio entre los dos coches de la policía.
La zona de aparcamiento estaba en un mirador en el que se construiría una torre de vigilancia de incendios y en un pequeño terreno sembrado al otro lado de la carretera. Se había rebajado la pared del risco para aumentar el tamaño de la parte interna y habían esparcido grava como medida de precaución ante la lluvia. Desde este lugar se darían las instrucciones para trabajar en la zona del accidente y se asesoraría a los parientes de las víctimas hasta que se pudiese establecer un centro de asistencia a los familiares.
Un creciente número de personas y vehículos ocupaban ambos lados de la carretera. Remolques de la Cruz Roja. Unidades de la televisión con antenas parabólicas. Furgonetas. Un camión de materiales peligrosos. Logré deslizar mi pequeño Mazda entre un Dodge Durango y un Ford Bronco en la zona que descansaba contra la ladera de la colina, cogí mis cosas y me dirigí hacia la zona del mirador.
