Reid abrió la boca y volvió a cerrarla. Para cualquiera que no conociera bien a Gloria, esa falta de interés era espantosa.

– No le gustan las flores -replicó al cabo de un rato.

– ¿Es lo mejor que se te ocurre? Habría sido más ingenioso decir que tiene alergia. Tú eres el jugador de béisbol rico y famoso, ¿no?

– Ex jugador de béisbol.

– Me da igual. Encarga flores para tu abuela. Muchas flores. Que las vayan entregando periódicamente. ¿Me has oído? Añade algunos animales de peluche: osos, gatos, jirafas, lo que sea. Algo que le haga creer que a su familia le importa si vive o se muere. Si no lo haces, tendrás que darme explicaciones y te aseguro que no va a gustarte.

A él le pareció que Lori se preocupaba por lo que no debía, pero respetó su entusiasmo.

– No me asustas.

– Todavía, pero ya le asustaré.

Capítulo2

Lori instaló a Gloria, casi sin problemas, en el despacho que habían adaptado como dormitorio. Naturalmente, que la paciente estuviera casi inconsciente facilitó las cosas. Deshizo la maleta de Gloria, confirmó la cita con el fisioterapeuta para la mañana siguiente y eligió algo ligero para la cena. Si bien la anciana estaba recuperándose, había perdido peso durante las últimas semanas y quería que sus huesos recuperaran algo de la came que los rodeaba.

Iba a ver cómo estaba la paciente cuando llamaron a la puerta. Abrió y se encontró con dos repartidores con varios floreros llenos de flores. Uno de ellos, además, tenía una jirafa enorme debajo del brazo.

– Perfecto -Lori los hizo entrar para que dejaran los floreros en el suelo-. Agradezco la rapidez del servicio.



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