
Copias a: Junior, jefe Exley.
El teléfono…
– Subdirección Administrativa, Klein.
– ¿Dave? ¿Tienes un momento para un viejo ex convicto?
– ¡Mickey! ¡Cielo santo!
– Ya sé, debería haberte llamado a casa. Esto… Dave… ¿puedo pedirte un favor de parte de Sam G.?
G. de Giancana.
– Supongo que sí. ¿De qué se trata?
– ¿Conoces a ese croupier que tenéis bajo protección?
– Sí.
– Bueno…, el radiador de su dormitorio está suelto.
2
Reuben Ruiz, el boxeador:
– Esto es de puta madre. Podría acostumbrarme a esta vida.
El hotel Embassy: salita, dormitorios, televisión. Noveno piso, servicio completo en la suite: comida y bebida.
Ruiz, nervioso y medio trompa, se arrea tanganazos de whisky. Sanderline Johnson mira dibujos animados con la mandíbula colgando.
Junior, hace prácticas de desenfundar el arma con rapidez.
Tal vez un poco de conversación, me digo.
– ¡Eh, Reuben!
– ¡Eh, teniente! -responde, amagando unos directos.
– Oye, Reuben. ¿Mickey intentó violar tu contrato?
– Lo que hizo fue sugerirle a mi representante con… con mucha insistencia, ¿entiende a qué me refiero?, que le cediera el contrato. Envió a los hermanos Vecchio para que hablaran con él y luego se achantó cuando Luis les dijo, «Eh, largaos porque no voy a firmar ningún traspaso». ¿Quiere saber mi opinión? Creo que Mickey ya no tiene huevos para andar dando mamporros.
– Pero tú tienes cojones [2] para andar de soplón.
Directos, ganchos.
– Tengo un hermano desertor del ejército, quizá perseguido ya por los federales. Dentro de poco tengo tres peleas en el Olympic y Welles Noonan me las puede joder a citaciones. Mi familia es lo que se dice una larga estirpe de ladrones, lo que se dice propensa a los problemas, de modo que me gusta hacer amigos entre lo que se podría llamar la comunidad de servidores de la ley.
