
Se rumorea que Cohen, quien salió de la cárcel hace trece meses, ha propuesto infracciones de contrato a diversos pugilistas locales. En la actualidad, están siendo interrogados Reuben Ruiz, boxeador del peso gallo y atracción habitual del Olympic Auditorium, y Sanderline Johnson, ex peso mosca que trabaja actualmente como
croupier en un garito de póquer de Gardena. Una nota de prensa del departamento de Justicia afirma que Ruiz y Johnson son «testigos favorables». En un aparte privado con el reportero del Herald, John Eisler, el fiscal Noonan declaró: «La investigación se encuentra aún en pañales, pero tenemos grandes esperanzas de que resulte fructífera. El fraude en el boxeo no es más que eso: fraude organizado. Sus tentáculos cancerosos están relacionados con otras ramas del crimen organizado y si, gracias a esta investigación, conseguimos que el Gran Jurado federal dicte autos de acusación, tal vez se aprecie la conveniencia de una investigación general sobre la delincuencia en el sur de California. El testigo Johnson ha asegurado a mis investigadores que los amaños en el ring no son la única información incriminatoria de la que tiene conocimiento, así que tal vez podamos partir de ahí. Sin embargo, de momento, todo nuestro esfuerzo se centra en el boxeo.»
Insinuaciones de oportunismo político
La noticia de la investigación sobre el mundo del cuadrilátero ha sido recibida con cierto escepticismo. «Lo creeré cuando el Gran Jurado haya librado los autos de acusación, -ha declarado William F. Degnan, ex agente del FBI y actualmente jubilado en Santa Mónica-. Contar con dos testigos no significa que la investigación vaya a tener éxito. Además, desconfío de todo lo que aparece en la prensa; este asunto huele a búsqueda de publicidad.»
La opinión del señor Degnan es compartida por una fuente de la Fiscalía de Distrito de Los Angeles.