Donna Leon


La chica de sus sueños

Título original: The Girl of His Dreams

© Traducción: Ana Mª de la Fuente, 2008

A Leonhard Toenz


Der Tod macht mich nicht beben.

Nur meine Mutter dauert mich;

Sie stirbt vor Gram ganz sicherlich.

No me hace temblar la muerte.

Solo mi madre me entristece;

sin duda morirá de pena.

La flauta mágica

Mozart


CAPÍTULO 1

Brunetti había descubierto que contar hasta cuatro y volver a contar una vez y otra le permitía abstraerse casi de cualquier pensamiento. Ello no le enturbiaba la vista, y este día resplandecía con toda la gracia y los dones de la primavera, de manera que, mientras mantuviera la mirada por encima de las cabezas que lo rodeaban, podría solazarse contemplando la cúspide de los cipreses y el cielo jaspeado de nubes blancas. Con volver la cabeza sólo un poco, veía a lo lejos la tapia de ladrillo, sabiendo que al otro lado estaba la cúpula de San Marcos. Contar era una especie de contracción mental, comparable al acto reflejo por el que encogía los hombros en invierno, con la ilusión de que, exponiendo menos superficie, sentiría menos frío. Y ahora, exponiendo una parte menor de su mente a lo que sucedía a su alrededor, sufriría menos.

Paola, que caminaba a su derecha, se colgó de su brazo y ambos acoplaron el paso. A su izquierda estaba Sergio, su hermano, con su mujer y dos de sus hijos. Raffi y Chiara iban detrás de él y de Paola. Él se volvió a mirar a los chicos y sonrió: un gesto leve que se disipó rápidamente al aire de la mañana. Chiara le sonrió a su vez y Raffi bajó la mirada.



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