

Stephanie Laurens
La Dama Elegida
1º BASTION CLUB
PRÓLOGO
Brighton Pavilion, Octubre de 1815
– Los apuros económicos de su Alteza Real deben ser verdaderamente desesperados, si necesita convocar a lo mejor de Su Británica Majestad simplemente para disfrutar de la gloria ajena.
El comentario, hecho con voz cansina, contenía más que un poco de cinismo; Tristan Wemys, cuarto Conde de Trentham, lanzó una mirada al otro lado de la sofocante sala de música, atestada de invitados, aduladores, y toda clase de mentirosos, en su elemento.
Prinny estaba de pie en el centro de un círculo de admiradores. Ataviado con galones dorados y carmesí, con una charretera alta y completamente ribeteada, su Majestad estaba de un buen humor estupendo y sociable, y volvía a contar relatos épicos sacados de los informes de batallas recientes, más notablemente de la de Waterloo.
Tanto Tristan como el caballero tras él, Christian Allardyce, Marqués de Dearne, conocían las historias reales; ellos habían estado allí. Librándose de la multitud, se retiraron a un lado de la opulenta habitación para evitar oír las ingeniosas mentiras.
Había sido Christian quién había hablado.
– En realidad -murmuró Tristan-, considero esta noche más como una distracción, un engaño, si lo prefieres.
Christian alzó sus pesadas cejas.
– ¿Escuchad mis historias sobre la grandeza de Inglaterra, no os preocupéis porque el fisco esté vacío y la gente pase hambre?
Los labios de Tristan se torcieron hacia abajo.
– Algo así.
Haciendo caso omiso de Prinny y su corte, Christian estudió a los demás ocupantes de la habitación circular. Eran todos hombres, el grupo estaba principalmente compuesto por algunos representantes de cada regimiento mayor y del cuerpo de servicios recientemente activo; la habitación era un mar de coloridos uniformes, de galones, elegante cuero, piel e incluso plumas.
