
Morel dijo después, como queriendo aliviar al auditorio:
– Pero lo tengo. Si alguno quiere verlo, puedo mostrárselo. Fue uno de mis primeros ensayos con buen resultado.
Se detuvo. Me parece que advirtió el nuevo cambio en la sala (en el primero había pasado de un aburrimiento afable a la pesadumbre, con ligera reprobación por el mal gusto de traer un muerto a la mitad de una broma; ahora estaba perpleja, casi horrorizada).
Volvió a los papeles amarillos, con precipitación.
"Mi cerebro ha tenido, desde hace mucho tiempo, dos ocupaciones primordiales: pensar mis inventos y pensar en…" Se restableció, decididamente, la simpatía entre Morel y la sala. "Por ejemplo, corto las páginas de un libro, paseo, cargo mi pipa, y estoy imaginando una vida feliz, con…"
Cada interrupción provocaba una salva de aplausos.
"Cuando completé el invento se me ocurrió, primero como un simple tema para la imaginación, después como un increíble proyecto, dar perpetua realidad a mi fantasía sentimental…
"Creerme superior y la convicción de que es más fácil enamorar a una mujer que fabricar cielos, me aconsejaron obrar espontáneamente. Las esperanzas de enamorarla han quedado lejos; ya no tengo su confiada amistad; ya no tengo el sostén, el ánimo para encarar la vida.
"Convenía seguir una táctica. Trazar planes" (Morel cambió de tono, como queriendo cortar la gravedad que habían traído sus palabras.) En los primeros, o la convencía de venirnos solos (imposible: no la he visto sola desde que le confesé mi pasión) o la raptaba (habríamos estado peleando eternamente). Nótese que, por esta vez, no cabe exageración en la palabra eternamente". Alteró mucho este párrafo. Dijo -me parece- que había pensado raptarla, y ensayó algunas bromas.
"Ahora les explicaré mi invento."
* * *
Hasta aquí un discurso repugnante y desordenado. Morel, mundano hombre de ciencia, cuando deja los sentimientos y entra en su valija de cables viejos, logra mayor precisión; su literatura continúa desagradable, rica en palabras técnicas y buscando en vano cierto impulso oratorio, pero es más clara. Juzgue el lector:
