
– Dímelo después de que los haya atrapado -comentó con expresión enigmática en los ojos-, luego será un placer aceptar tus alabanzas. Y a propósito, quien merece todo el mérito por descubrir y rescatar a Sarah eres tú.
– ¡Cualquiera habría hecho lo que yo!
– Ojalá pudiera confirmar que eso es verdad -movió la cabeza-, pero, por desgracia, no lo es, y hablo por experiencia. Julia me comentó que no protestaste nada cuando te pidió que te quedaras con la pequeña uno o dos días. A la mayoría de las personas eso le habría resultado un inconveniente, y más aún en Nochebuena.
– No me conviertas en una especie de santa -fue su turno de rechazar los halagos-. La verdad es que me alegra haber sido yo quien la ha encontrado. Creo que la Navidad es para los niños. Sin ella, esta noche yo estaría sola y no sería lo mismo -pudo percibir el lamento en su voz. «Maldición».
– Mi prima me dijo que estas iban a ser tus primeras navidades sin tu padre. Sabía que sería difícil para ti.
– No se equivoca.
– También me dijo que el año pasado por estas fechas se rompió tu compromiso matrimonial.
«¡Julia!» Brooke evitó sus ojos.
Capítulo Tres
– Lo siento si te he incomodado. Simplemente quería que supieras que yo he pasado por mi propio infierno en una situación con una mujer con la que había pensado casarme. Créeme, entiendo lo vacías que pueden parecer estas fiestas sin nadie con quien compartirlas.
Esa admisión fue una revelación. No creía que Julia supiera lo cerca que había estado de comprometerse, y menos todavía de casarse. Era evidente que su dolor había sido demasiado grande para discutirlo, incluso con su prima.
