
Charles Sheffield
La telaraña entre los mundos
Para Linda
PRÓLOGO
NOCHE DE DUENDES
La voz volvió a sonar en su oído mientras entraba deprisa en el aeropuerto. Era un hilo de sonido que venía a través del receptor implantado.
«Espero que ya estés en el avión, Julia. Al parecer ha sido la mejor decisión. Yo aún estoy en el laboratorio, pero todas las salidas están cubiertas. Todavía no he podido enviar ningún mensaje por los intercomunicadores normales. Veré si puedo comunicarme con Morrison, que está en el Edificio Dos. Tú sigue adelante y cuídate.»
Dejó de oír la voz de Gregor. Entró en la principal terminal aérea de Christchurch y miró a su alrededor. Eran casi las dos de la madrugada. Había pocos vuelos a esa hora, y muy poca gente. Esto era bueno y malo al mismo tiempo. Podría descubrir a cualquiera que la siguiera, pero quizá no habría nadie para protegerla, a ella y a su carga. Se dirigió con cautela hacia el mostrador y miró el cartel de salidas. Había un vuelo dentro de una hora. Era el que ella quería y no se anunciaba retraso. Se acercó sin prisa al mostrador, donde un empleado joven, con cara de cansado, estaba de guardia.
El muchacho bostezó.
—¿En qué puedo ayudarla, señora?
—¿Tiene una reserva a nombre de Merlin, Julia Merlin?
¿No habría sido un error que Gregor y ella hicieran la reserva bajo su verdadero nombre? Volvió a mirar a su alrededor. El aeropuerto estaba vacío, a excepción de dos muchachos que dormían sobre un banco largo.
—Aquí está. —El empleado introdujo en el ordenador la confirmación del vuelo—. Vuelo 157, transpolar hasta Ciudad del Cabo. Billete para un pasajero, pagado por adelantado. —Miró su abultado vientre y sonrió—. Aunque en realidad es para dos, ¿no?
Ella asintió y se obligó a esbozar una sonrisa.
