
Lo que no se veía en las fotos era el malestar que sufrió justo después de ese atracón de comida basura, el círculo vicioso de culpa que empezaba después de una absoluta pérdida del control, el pánico ante la posibilidad de haber ganado treinta gramos, que siempre la obligaba a correr hacia el gimnasio o hacia el lavabo.
Ésa era una compulsión que actualmente controlaba, pero que en un momento determinado había estado apunto de acabar con su vida. Incluso ahora, cada vez que se veía en fotos de cuando medía 1,79 y pesaba cincuenta kilos, escuchaba una vieja vocecilla que la tentaba a saltarse la comida o que la urgía a irse al Colonel y pedir una bandeja de pollo, puré de patatas con salsa y una diet Coke.
Peor que la humillación de que esas fotos vulgares aparecieran en Internet a la vista de todo el mundo, era la conciencia de que no podía hacer nada al respecto. Aunque lo había intentado. Había rogado a Sam que le devolviera las fotos y que las sacara de la Red. Le había ofrecido dinero, pero todavía entonces él estaba tan amargado por la ruptura que se había negado a ello. Lola consultó a un abogado y éste le dijo lo que, básicamente, ya sabía. Sam era el propietario de las fotos y podía publicarlas donde quisiera. A pesar de todo, ella llevó el caso ante los tribunales y, rápidamente, lo perdió.
Su única opción, actualmente, consistía en contratar a un matón. Opción que habría tenido en cuenta si hubiera podido saber de antemano que no sería descubierta, lo cual la humillaría todavía más, y no sólo a ella, sino también a su familia. Porque, en su familia, repleta de prolíficos pecadores, Lola había sido siempre la oveja negra. Lo cual era un considerable cumplido si se tenían en cuenta los problemas recientes de tío Jed. Ninguno de ellos había estado en prisión, aunque sí en la cárcel del condado. Y verla a ella entre rejas acabaría definitivamente con su pobre madre.
Lola sacó la revista que tenía en la maleta y echó un vistazo a su rostro, que aparecía en la portada del National Enquirer. Debajo de la foto, el titular rezaba: «La ex modelo Lola Carlyle, peso pesado de la profesión, continua escondida.»
