
– ¿Hay muchas poetisas?
– Decirles poetisas queda un poco gacho -dijo Pancho.
– Se les dice poetas -dijo Barrios.
– ¿Pero hay muchas?
– Como nunca antes en la historia de México -dijo Pancho-. Levantas una piedra y encuentras a una chava escribiendo de sus cositas.
– ¿Y cómo Lima fue capaz de financiar él solo Lee Harvey Oswald? -pregunté.
Me pareció prudente no insistir por el momento en el tema poetisas.
– Ah, poeta García Madero, un tipo como Ulises Lima es capaz de hacer cualquier cosa por la poesía -dijo Barrios soñadoramente.
Después hablamos sobre el nombre de la revista, que a mí me pareció genial.
– A ver si lo he entendido. Los poetas, según Ulises Lima, son como Lee Harvey Oswald. ¿Es así?
– Más o menos -dijo Pancho Rodríguez-. Yo le sugerí que le pusiera Los bastardos de Sor Juana, que suena más mexicano, pero nuestro carnal se muere por las historias de los gringos.
– En realidad Ulises creía que ya existía una editorial que se llamaba así, pero estaba equivocado y cuando se dio cuenta de su error decidió ponerle a su revista ese nombre -dijo Barrios.
– ¿Qué editorial?
– La P.-J. Oswald, de París, la que publicó un libro de Mathieu Messagier.
