Stieg Larsson


Los Hombres Que No Amaban A Las Mujeres

Millennium – #1, 2005


Titulo de la edición original Män som hatar kvinnor

Traducción del sueco Martin Lexell y Juan Jose Ortega Roman,


PRÓLOGO. Viernes, 1 de Noviembre

Se había convertido en un acontecimiento anual. Hoy el destinatario de la flor cumplía ochenta y dos años. Al llegar el paquete, lo abrió y le quitó el papel de regalo. Acto seguido, cogió el teléfono y marcó el número de un ex comisario de la policía criminal que, tras jubilarse, se había ido a vivir a orillas del lago Siljan. Los dos hombres no sólo tenían la misma edad, sino que habían nacido el mismo día, lo cual, teniendo en cuenta las circunstancias, sólo podía considerarse una ironía. El comisario, que sabía que la llamada se produciría tras el reparto del correo, hacia las once de la mañana, esperaba tomándose un café. Ese año el teléfono sonó a las diez y media. Lo cogió y dijo «hola» sin más.

– Ya ha llegado.

– Y este año, ¿qué es?

– No sé de qué tipo de flor se trata. Haré que me la identifiquen. Es blanca.

– Sin ninguna carta, supongo.

– No. Nada más que la flor. El marco es igual que el del año pasado. Uno de esos marcos baratos que puede montar uno mismo.

– ¿Y el sello de correos?

– De Estocolmo.

– ¿Y la letra?

– Como siempre: letras mayúsculas. Rectas y pulcras.

Con esas palabras ya estaba todo dicho, así que permanecieron callados durante algo más de un minuto. El ex comisario se reclinó en la silla, junto a la mesa de la cocina, chupeteando su pipa. Sabía perfectamente que ya nadie esperaba de él que hiciera la pregunta del millón, esa que pondría de manifiesto su gran ingenio y arrojaría nueva luz sobre el caso. Eso ya pertenecía al pasado; ahora la conversación entre los dos viejos se había convertido más bien en un ritual en torno a un misterio que nadie en el mundo tenía el más mínimo interés por resolver.



1 из 562