
De todas formas, era su oportunidad para hablar con Phoebe.
– Así que dile que no, ¿eh? -le suplicó, después de contarle la historia.
– Pero es que… Aisling parece una chica encantadora y no sé qué excusa voy a poner.
– No me cae bien -dijo Bella.
– ¿Por qué?
– No lo sé. Demasiado encantadora, diría yo. Y no creo que sea mujer para Josh.
Phoebe la miró, sorprendida.
– ¿Seguro que no estás celosa?
– ¿Celosa? ¿Celosa yo? ¡No seas ridícula! Yo nunca he estado celosa de Josh. Siempre me he llevado muy bien con sus novias.
– Porque ninguna de ellas se parecía a ti.
– ¡Aisling no se parece a mí!
– Sí se parece. Y seguro que es por eso por lo que no te cae bien.
Bella se volvió para buscar a Aisling con la mirada. La muy pesada no podía quitarle a Josh las manos de encima. Y, conociéndolo, seguro que no le hacía ninguna gracia.
Por otro lado, tampoco estaba apartándose.
– Yo no me parezco a Aisling. ¡Para empezar, ella es pelirroja!
– Bueno, cámbiale el color del pelo y el de los ojos ¿y qué tienes? Es muy guapa, tiene unas piernas larguísimas y es la única novia sofisticada que Josh ha tenido en su vida -sonrió Phoebe-. Admítelo, Bella, es un clon tuyo.
Bella no estaba dispuesta a admitir nada.
– Además de ser completamente diferentes y tener personalidades opuestas, yo diría que lo único que tengo en común con Aisling es que las dos somos mujeres.
Phoebe se encogió de hombros.
– Lo que tú digas.
– Además, Josh y yo sólo somos amigos. ¿Por qué iba a estar celosa?
– ¿Nunca lo has encontrado atractivo?
– No es mi tipo.
– ¿Y crees que tú eres su tipo?
Bella se encontró a sí misma preguntándose aquello por primera vez.
