
Y nos juzgamos mejores que él, sin percibir que la persona que esta detrás de nosotros está pensando lo mismo respecto de nosotros.
DE LA CRISÁLIDA
El gran escritor griego, Nikos Kazantzakis ("Zorba, el Griego") cuenta que, cuando niño, reparó en una crisálida adherida a un árbol, donde una mariposa se preparaba para salir. Esperó algún tiempo, pero, como estaba demorando mucho, resolvió acelerar el proceso. Comenzó a calentar la crisálida con su aliento; la mariposa terminó saliendo, pero sus alas aún estaban amarradas, y terminó por morir poco tiempo después.
"Era necesaria una paciente maduración hecha por el sol, y yo no supe esperar", dijo Kazantzakis. "Aquel pequeño cadáver es, hasta hoy, uno de los mayores pesos que tengo en la conciencia. Más fue él el que me hizo entender lo que es un verdadero pecado mortal: forzar las grandes leyes del Universo. Es preciso paciencia, aguardar la hora exacta y seguir con confianza el ritmo que Dios escogió para nuestra vida".
DEL DESPOJO
Conocí a la pintora Miie Tamaki durante un seminario en Kawaguchiko. Pregunté por lo que pensaba de la religión. "No tengo más religión" ella respondió.
"Fui educada para ser budista. Pero, con el pasar del tiempo, comencé a ver que el camino espiritual es una constante renuncia. Tenemos que superar nuestra envidia, nuestro enojo, nuestras angustias de fe, nuestros deseos. Me fui liberando de todo esto, hasta que un día mi corazón quedó vacío: los pecados se habían retirado, y mi naturaleza humana también".
"Durante algún tiempo acepté esto, pero noté que no podía más compatibilizar la vida de vuelta. Fue entonces que dejé la religión. Hoy tengo mis conflictos, mis momentos de rabia y desesperación, pero sé que estoy de nuevo cerca de los hombres, y consecuentemente cerca de Dios".
