La había visto siempre por la empresa o con Kate. En los últimos tiempos, él había tratado de conocerla un poco más, ya que la familia no paraba de comentar la relación de ella con Chad y lo del embarazo, pero le fue imposible conseguirlo. Ella parecía rehuirle. Aunque eso no le importó, ya que estaba acostumbrado a que la gente le respetara. Incluso algunas personas le tenían miedo. Aquella noche, sin embargo, Mac dudaba que Kelly supiera o le importara quién era él. Podía haber sido un santo o un pecador, para Kelly habría sido completamente igual.

La muchacha entró corriendo por las puertas de cristal del vestíbulo. Había un recepcionista de guardia, pero ella pareció no verlo. Le temblaba todo el cuerpo e iba sin abrigo, a pesar de la temperatura bajo cero del exterior. Tenía la mejilla arañada y las medias rotas, incluso le sangraba la rodilla derecha. Lloraba y gritaba, al borde de la histeria, y se abrazó al primer cuerpo que vio con la fuerza de un misil. Estuvo a punto de tirarlo al suelo.

Había luchado unos minutos con el hombre en cuestión y en un momento dado éste la agarró por la manga del abrigo. Esta aprovechó para quitarse la prenda y escapar corriendo. A Mac le costó averiguar lo ocurrido, ya que ella no quería hablar de su atacante y sólo le preocupaba que le hubiera ocurrido algo al bebé.

En menos de diez minutos, Mac consiguió hacer llegar a la policía y a un médico. Seguidamente, la dejó en manos del doctor y de una empleada, para él contestar a las preguntas de la policía. Como imaginaba, los policías no lograron encontrar huellas de la identidad del canalla. La relación de Kelly y Chad había salido anteriormente en los periódicos, como era habitual tratándose de un asunto que concernía a la familia Fortune. Eso significaba, desgraciadamente, que se había hecho público que ella llevaba en su vientre un miembro de una de las familias más ricas del país.



11 из 125