
La muchacha entró corriendo por las puertas de cristal del vestíbulo. Había un recepcionista de guardia, pero ella pareció no verlo. Le temblaba todo el cuerpo e iba sin abrigo, a pesar de la temperatura bajo cero del exterior. Tenía la mejilla arañada y las medias rotas, incluso le sangraba la rodilla derecha. Lloraba y gritaba, al borde de la histeria, y se abrazó al primer cuerpo que vio con la fuerza de un misil. Estuvo a punto de tirarlo al suelo.
Había luchado unos minutos con el hombre en cuestión y en un momento dado éste la agarró por la manga del abrigo. Esta aprovechó para quitarse la prenda y escapar corriendo. A Mac le costó averiguar lo ocurrido, ya que ella no quería hablar de su atacante y sólo le preocupaba que le hubiera ocurrido algo al bebé.
En menos de diez minutos, Mac consiguió hacer llegar a la policía y a un médico. Seguidamente, la dejó en manos del doctor y de una empleada, para él contestar a las preguntas de la policía. Como imaginaba, los policías no lograron encontrar huellas de la identidad del canalla. La relación de Kelly y Chad había salido anteriormente en los periódicos, como era habitual tratándose de un asunto que concernía a la familia Fortune. Eso significaba, desgraciadamente, que se había hecho público que ella llevaba en su vientre un miembro de una de las familias más ricas del país.
