– ¿Pero qué demonios estabas haciendo allí? -me preguntó, aunque mucho más relajado. Supe que estaba empezando a asumirlo.

– ¿Sabías que, además de vender drogas, los Ratas son desangradores de vampiros?

Ahora se lo veía fascinado.

– No… ¿y?

– Bueno, uno de mis clientes de anoche era un vampiro, y estaban dejándolo seco en el estacionamiento de Merlotte's. ¡No podía permitirlo!

– ¿Hay un vampiro en Bon Temps?

– Sí. Y aunque no quieras tener a uno como mejor amigo, no puedes dejar que una escoria como los Ratas lo drenen. No es como robar gasolina del depósito de un coche. Y lo habrían dejado entre los árboles para que muriera. -Aunque los Ratas no me habían revelado sus intenciones, eso era lo que yo suponía. Incluso aunque le hubieran puesto a cubierto para que pudiera sobrevivir al sol, un vampiro drenado tarda más de veinte años en recuperarse, o al menos eso es lo que dijo uno de ellos en el programa de Oprah

– ¿Y el vampiro estaba en el bar cuando yo me fui? – preguntó Jason asombrado.

– Ajá. El tipo de pelo oscuro que se sentaba con los Ratas.

Jason sonrió ante mi calificativo para los Rattray. Pero todavía no estaba dispuesto a dejar pasar lo de la noche anterior.

– ¿Cómo supiste que era un vampiro? -me preguntó, pero al mirarme supe que hubiese preferido morderse la lengua.



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