«María ha elegido la parte buena,que no le será quitada». Yodeseaba ser ilustradapor el Maestro, que amaba a las mujeres.No quería ser judía ni griega,ni una paria samaritana,ni esclava ni libre,ni hombre ni mujer,ni santa ni ramera.Sino como la tierra,que escucha y aguarda.Lamento de una solterona
(siglo XIX)
Pasé noches enterasllorando en ciudades solitarias.En mi espalda desnuda,el dolor infligió su cautiverio.He dejado atrás los días de fiesta,el arco amurallado de los cielosme consumió los ojos.Se cumplió el día de mi bien,y no me queda nada.Hoy, mi corazón se sanaen los confines de la tierra.No espero nada de los hombres,ni siquiera su desprecio.Cuando el Sol me rompade nuevo los huesos, yacoja sus golpes de luzen medio de los ojos,quizás cambie mi suertey reciba otros dones del mundocomo frutos silvestresque no languidecen tras la lluvia.Los Menecmos
a la manera de Plauto, (principios del siglo XXI)
Todo lo he puesto en venta:mi casa, mi hipoteca,mis joyas, mis vestidos,la flor del avellanode mi chalet adosado,la corona de oro imaginarioque llevo en la cabeza,el luto por mi padre,la pradera de flores,prestas para sufrir una muerte temprana,que sueño junto al río…Vendo mis muñecas y mis libros,los dioses de la Tierraque nunca se dignarona tenderme la mano,los muebles de mi abuela,a mi hijo -soldado de todas las naciones-,la forma de cachorroque dibuja mi corazón de fiera.