
Es un trabajo dificil, creedme, siempre expuesto a que te acusen de chivato o de cosas peores. Mi norma es no hablar nunca con la autoridad: ni con policias, ni con profes. Considero que se las han apanado muy bien sin mi durante mucho tiempo, y que pueden continuar muchos anos sin mi colaboracion. De todas formas, mi trabajo mosquea al personal: hay mucha gente a la que no le gusta los entrometidos, y yo lo soy, y profesional. Mas de una vez lo he tenido crudo, y en un par de ocasiones me he enterado de que me buscaban para calentarme. No obstante, hasta ahora, me las he apanado. Los que se sentian amenazados han comprobado que vivo y dejo vivir, y los profes que querian saber cuales eran mis verdaderas intenciones se han calmado al ver que no soy realmente peligroso. Hasta entonces, mis trabajos se habian cenido a la localizacion de animales y objetos perdidos, a comprobar donde y con quien va Fulano de Tal cuando dice que va al dentista, o a la solvencia de padres que niegan una bicicleta bien ganada aduciendo falta de fondos. Y, de momento, las cosas me iban bien.
De momento.
– … Ademas, me necesitas! -dijo Maria Gual en el momento algido de su argumentacion.
– ?Que has dicho? -la corte.
– Que me necesitas -repitio con aplomo.
– ?Yo a ti?
– Tu a mi.
– ?Anda ya!
– ?No es verdad que tus padres quieren ampliar el bar? -empezo. Callo en seguida. Aquellas palabras habian conseguido paralizar mi gesto. Contuve la respiracion. Ella siguio- ?… Y que haran obras en el almacen… y que te quedaras sin despacho?
Era cierto.
– ?Como lo sabes?
– Soy muy lista, Flanagan. Sirvo para detective. Haremos una pareja fantastica: Flanagan amp; Ford, Detectives privados, ?que te parece?
– ?Flanagan y que mas?
