Leonardo Padura


Pasado Perfecto

Para Lucía, con amor y escualidez


NOTA DEL AUTOR

Los hechos narrados en esta novela no son reales, aunque pudieron serlo, como lo ha demostrado la realidad misma.

Cualquier semejanza con hechos y personas reales es, pues, pura semejanza y una obstinación de la realidad.

Nadie, por tanto, debe sentirse aludido por la novela. Nadie, tampoco, debe sentirse excluido de ella si de alguna forma lo alude.

INVIERNO DE 1989

Giró sobre sí mismo.

– ¡Cállense! -gritó.

– Nada dijimos -dijeron las montañas.

– Nada dijimos -dijeron los cielos.

– Nada dijimos -dijeron los restos de la nave.

– Muy bien, entonces -dijo él-. ¡Guarden silencio!

Todo había vuelto a la normalidad.

Ray Bradbury, «Tal vez soñar»

no poseyendo más

entre cielo y tierra que

mi memoria, que este tiempo…

Elíseo Diego, «Testamento»


No necesito pensarlo para comprender que lo más difícil sería abrir los ojos. Aceptar en las pupilas la claridad de la mañana que resplandecía en los cristales de las ventanas y pintaba con su iluminación gloriosa toda la habitación, y saber entonces que el acto esencial de levantar los párpados es admitir que dentro del cráneo se asienta una masa resbaladiza, dispuesta a emprender un baile doloroso al menor movimiento de su cuerpo. Dormir, tal vez soñar, se dijo, recuperando la frase machacona que lo acompañó cinco horas antes, cuando cayó en la cama, mientras respiraba el aroma profundo y oscuro de su soledad. Vio en una penumbra remota su imagen de penitente culpable, arrodillado frente al inodoro, cuando descargaba oleadas de un vómito ambarino y amargo que parecía interminable.



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