La respuesta de las Claibourne me ha parecido interesante. Yo pensaba que adoptarían una postura feminista o que recurrirían a las leyes contra discriminación sexual. Pero en lugar de eso, parecieron sorprenderse de que, según sus palabras, «tres hombres tan ocupados encontraran tiempo para dedicarse al día a día de una tienda».

Es posible que sospechen que nuestra intención es liquidar el activo y las propiedades y venderlo todo, algo que no podrán evitar cuando nos hagamos con el control. Tenemos que convencerlas de que nada hay más lejos de nuestra intención y por eso he aceptado su propuesta: cada uno de nosotros pasará algún tiempo supervisando su trabajo durante los próximos tres meses.

Al parecer, las hermanas Claibourne quieren demostrarnos que su experiencia de base supone para Claibourne & Farraday una ventaja mayor que nuestros conocimientos financieros. Un paréntesis de tres meses fingiendo tener espíritu de cooperación no nos hará ningún daño. Si todo sale como espero, este asunto acabará en los tribunales, y toda la información que hayamos obtenido nos servirá en el juicio como arma para apartarlas del Consejo de Administración.

Hemos quedado en que Niall supervisará a Romana Claibourne durante el mes de abril; Bram hará lo mismo con Florence Claibourne en marzo y yo trabajaré con India a lo largo del mes de junio. Os adjunto un dossier de vuestras respectivas compañeras para que lo estudiéis. Por favor, dedicadle a este asunto todo el tiempo que podáis sin que parezca que os aparta de vuestra actividad normal.

Me doy cuenta de que es una imposición, pero, como accionistas, os pido que recordéis cuál será la recompensa: el control absoluto de un negocio de primera magnitud y uno de los patrimonios más valiosos de todo el país.



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