
– Ya hemos tomado las muestras de ADN -le informó Mark a su madre mientras le tendía una copa. Después le tendió otra a Dani-. Tendremos los resultados dentro de un par de días.
Katherine sonrió.
– Desde luego, tenemos sitio para otra persona en la mesa. Mark y yo siempre hemos querido tener una familia numerosa. Tomamos la decisión de adoptar a todos nuestros hijos mucho antes de casarnos. Pero estoy segura de que, si al final resultas ser su hija, a mi marido le hará muchísima ilusión saber que sus genes pueden continuar perpetuándose.
Todo en Katherine rezumaba elegancia y aceptación de la reciente noticia. Dani estaba gratamente sorprendida. Si a ella le hubiera pasado algo parecido, no estaba segura de que hubiera podido ser tan amable con la hija de su marido.
– Está siendo muy amable conmigo -musitó.
– Demasiado amable -dijo Alex.
Katherine le dirigió una mirada fugaz a su hijo y después se volvió hacia Dani.
– Esta noche conocerás al resto de la familia.
– Ya he conocido a Ian.
– Oh, Dios mío -Katherine sacudió la cabeza-. ¿Y ha dicho algo por lo que tenga que justificarme?
Dani se echó a reír.
– Creo que es genial.
– ¿Y?
– Quería saber si yo era una stripper.
– Dios mío, ese chico es incorregible. Te suplico que le disculpes.
– No, no, por favor, no tiene por qué disculparse -le dijo Dani-. Es un chico encantador, y muy divertido. Me ha caído muy bien -a diferencia de Alex, Ian había sido muy auténtico.
– Ian se enfrenta a la vida a su manera. Es un chico brillante. La universidad de Stanford le ha ofrecido una beca y también otras universidades. Como siga estudiando tanto, al final no sabremos de qué hablar con él.
Parecía muy orgullosa de su hijo.
