
– ¿Me das tu palabra de que no saldrá de esta habitación?
– Sí.
Clip vaciló, miró a Calvin Johnson y se removió en su asiento.
– Conoces a Greg Downing, por supuesto.
Por supuesto. Myron se había criado con Greg Downing. Desde el momento en que compitieron en una liga local, cuando cursaban sexto grado, a menos de treinta kilómetros de donde Myron estaba sentado ahora, se convirtieron en rivales. Cuando llegaron al instituto, la familia de Greg se mudó a la población vecina de Essex Fells porque su padre no quería que su hijo compartiera el estrellato con Myron. La rivalidad pasó entonces a una fase más exacerbada. Compitieron en ocho ocasiones mientras estudiaban en el instituto, con cuatro victorias para cada uno. Luego se matricularon en universidades cuyos equipos de baloncesto eran famosos y tenían un largo historial de rivalidad. Myron fue a Duke; Greg, a Carolina del Norte.
La rivalidad personal fue en aumento.
Durante sus respectivas carreras, compartieron dos portadas de Sports Illustrated. Ambos equipos ganaron el torneo de la ACC por dos veces, pero el de Myron conquistó un campeonato nacional. Tanto Myron como Greg fueron convocados para la selección nacional, los dos como escoltas. Para cuando se licenciaron, Duke y Carolina del Norte se habían enfrentado en doce ocasiones. Duke había cosechado ocho victorias. Cuando llegó la oferta de la NBA, los dos fueron escogidos en primera ronda.
La rivalidad personal llegó a su cénit.
La carrera de Myron terminó cuando topó con el gigantesco Burt Wesson. Greg Downing eludió el destino y se convirtió en uno de los principales escoltas de la NBA. Durante sus diez años de carrera con los New Jersey Dragons, Downing fue convocado ocho veces para la selección nacional. Fue el mejor anotador de triples en dos ligas, de tiros libres en cuatro y de asistencias en una. Mereció tres portadas de Sports Illustrated y ganó un campeonato de la NBA.
