
Pero, al fin y al cabo, había sido un profesional. Durante casi toda su vida, nadie hubiese apostado un duro por él pero, de todos modos, era un profesional. Y un profesional no se mosquea. Ajusta cuentas.
Sin embargo, había tenido un problema, que llegó a ser problema mío cuando abrí el sobre y miré el contenido. Porque Giros sabía que iba a tener que ajustar cuentas con alguien.
Sólo que no sabía con quién.
Lo primero que miré fue la carta. Estaba escrita a máquina, lo cual sugería que había robado una máquina más de las que podía vender y la había guardado. No la había usado mucho. Su carta estaba llena de palabras y frases tachadas, espacios entre las letras y suficientes términos mal deletreados como para hacerla interesante. Pero más o menos, era así:
Matt:
Si estás leyendo esto, soy un hombre muerto. Espero que esto termine, pero no estoy seguro. Creo que alguien me intentó matar ayer. Hubo un coche que casi sube la acera viniendo hacia mí.
Lo que llevo es chantaje. Me enteré de una información que vale una pasta gansa. Años de ir de gorra y finalmente me salió.
Son tres. Verás cómo está la cosa cuando abras los otros sobres. Ése es el problema, que haya tres, porque si estoy muerto, uno de ellos lo hizo y no sé cuál. Los manejo a todos como marionetas y no sé quién de ellos se está ahogando con las cuerdas.
Este Prager, hace dos años en diciembre su hija pilló a un niño que iba en triciclo y siguió de largo porque le habían quitado el permiso de conducir y estaba colocada de anfetas y hierba y no sé qué más. Prager tiene más dinero que el diablo. Lo repartió entre todo el mundo y no cogieron a su hija. Toda la información está en el sobre. Él fue el primero. Oí una mierda en un bar por casualidad, invité a uno de los tíos a copas y se me abrió. No le pido más de lo que puede pagar y me paga como pagas la renta, a primeros de mes, pero quién sabe cuándo se va a volver loco un tío y quizás eso es lo que ha pasado. Me quiere muerto, joder, podría contratarlo fácilmente.
