
Otro largo y estuvo otra vez junto a él, jadeando, cegada por el agua, con los pulmones doloridos. Clay tenía la toalla rosa preparada.
– Fuera. Dedícate a envenenar a tus enemigos, encanto. No puedes matar al agua. Lo he intentado.
Sorprendida, Liz alzó la cabeza. El hombre de la recepción le había asegurado que nadie usaba la piscina los jueves por la noche, aunque estaba abierta hasta las once. Apenas tuvo tiempo de vislumbrar a un Clay demasiado desnudo antes de que los dedos de él se cerraran alrededor de sus brazos y la sacaran del agua. Había protestado si hubiera tenido fuerza. Sus pulmones estaban a punto de colapsarse. Y las cuatro extremidades le pesaban como si fueran de plomo. Antes de que su trasero chocara con el suelo de cemento, estaba envuelta en la gran toalla. Pensó que no quería que Clay la viera con aquel aspecto de rata mojada y los labios azules, pero la vanidad tendría que esperar. Sus pulmones estaban inhalando aire y cantando himnos victoriosos. «¿No tenemos que nadar más? Gracias, Liz».
Cuando recobró el aliento parcialmente, se secó el agua de los ojos y le miró. Estaba sentado junto a ella con los pies en el agua. Daría igual que estuviera desnudo. Su bañador no habría sido considerado decente ni en una playa europea. Su pecho era lampiño y firme como una pared y sus hombros eran una exhibición de fuerza física…
Sus ojos oscuros aguardaban la mirada de los suyos. El marrón podía ser un color inquietantemente íntimo. Ella apartó la vista.
– ¿Cómo está Spencer?
– En este momento, muy bien. Durmiendo, como es natural. A largo plazo, creo que estoy criando un niño que me da miedo. Es un tirano de ocho años más listo de lo que yo lo he sido nunca. Nadie puede decirle a ese monstruo lo que debe hacer y cuando ha decidido que quiere algo, si alguien se interpone en su camino…
Clay meneó la cabeza.
– ¿Se parece a alguien que conozcas? -preguntó Liz irónicamente.
– A mí no. Ese chico es un genio. Yo a duras penas obtuve el diploma de secundaria. Ese chico colecciona cosas. Yo no. Spencer no se ha metido en líos nunca, en ninguno.
