

Julia Quinn
Treinta y seis Tarjetas de San Valentín
(Thirty-sixValentines)
Prólogo.
En Mayo, Susannah Ballister encontró al hombre de sus sueños…
Hay tanto sobre lo que informar acerca del baile en Hampstead de la señora Trowbridge que Esta Autora apenas sabe cómo contarlo todo en una sola columna. Quizás el más asombroso – y algunos dirían que romántico- momento de la noche, fue sin embargo cuando el Honorable Clive Mann-Formsby, hermano del siempre enigmático Conde de Renminster, pidió a la señorita Susannah Ballister bailar.
La señorita Ballister, con sus ojos y su cabello oscuro, es reconocida como una de las bellezas más exóticas de la Temporada, aunque nunca se le incluyó entre las filas de las “Incomparables” hasta que el señor Mann-Formsby fuera su pareja en un vals – y después no se apartara de su lado durante el resto de la velada.
Aunque la señorita Ballister ha tenido su cuota de pretendientes, ninguno era tan apuesto o buen partido como el señor Mann-Formsby, quien rutinariamente deja una estela de suspiros, desmayos, y corazones rotos a su paso.
Revista de Sociedad de Lady Whistledown,
17 de mayo de 1813
En Junio, su vida era tan perfecta como era posible.
El señor Mann-Formsby y la señorita Ballister prosiguieron con su reinado como la pareja dorada de la Temporada en el baile de los Shelbourne a finales de la semana pasada – o al menos tan dorada como uno pueda imaginar, dado que el cabello de la señorita Ballister es más bien castaño oscuro. De todos modos, el dorado cabello del señor Mann-Formsby lo compensa sobradamente, y con toda honestidad, aunque Esta Autora no es dada a arrebatos sentimentales, es cierto que el mundo parece más emocionante en presencia de la pareja. Las luces parecen más brillantes, la música más encantadora, y el aire positivamente más brillante.
