David pareció esforzarse por no sonreír. "Bien, no parece herida, y su capacidad mental evidentemente funciona así que, ¿ me permite ayudarla? "

"Por favor," dijo Susannah, agradecida, aceptando su mano.

Salvo que la capacidad mental de David no debía estar en funcionamiento, porque él aún estaba acuclillado a su lado cuando le ofreció la mano, sin darse cuenta de que no tenía la posición más adecuada para tirar de ella y ponerla en pie, y tras un precario segundo, durante el cual ambos parecieron quedar suspendidos a medio de camino entre el hielo y una posición erguida, los patines de Susana resbalaron, y ambos aterrizaron de espaldas en el banco de nieve que rodeaba el embarcadero

Susannah se rió. No podía evitarlo. Había algo tan maravillosamente incongruente en el altivo conde de Renminster sepultado en la nieve. En realidad, estaba bastante atractivo, con copos de nieve sobre sus pestañas.

"¿Se atreve a reírse de mí? "fingió rugir él, después de haber escupido la nieve de su boca.

"Oh, nunca," contestó ella, mordiéndose el labio para evitar una risita. "No soñaría con burlarme de usted, Milord Snowman. "

David apretó los labios en una expresión que pretendía ser de enojo, pero que en realidad ocultaba su diversión. "No", le advirtió él, "me llame así. "

"¿Milord Snowman? "repitió ella, sorprendida por su reacción.

Él hizo una pausa, contemplando su cara con una expresión de suave sorpresa. "¿Entonces no se ha enterado? "

Ella negó con la cabeza, en la medida que podía con ella enterrada en la nieve. "¿Enterarme de qué? "

"Los parientes de Harriet estaban sumamente apenados con la pérdida de su apellido. Harriet es la última de los Snowe, ya sabe. "

"Lo que significa… " Los labios de Susannah se entreabrieron deliciosamente horrorizada. "¡Oh no me diga…! "

"En efecto," contestó David, con aspecto de querer echarse a reír pero sabiendo que no debería. "El nombre correcto de mi hermano ahora es Clive Snowe-Mann-Formsby. "



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