
"No," dijo Susannah, volviendo a mirar fijamente al techo, " me oíste haciendo extraños sonidos y te picó la curiosidad. "
"Bueno, eso también," confesó Letitia. Y cuándo Susannah no contestó nada, añadió, "¿Que hacías? "
Susannah sonrió con satisfacción mirando el techo. "Extraños sonidos. "
"¡Susannah! "
"Muy bien," dijo Susannah, ya que era imposible intentar mantener un secreto con Letitia, "cuido de un corazón roto, y si se lo dices a una sola persona, voy a – "
"¿Cortarme el pelo? "
"Te cortaré las piernas. "
Letitia sonreía mientras cerraba la puerta detrás de ella. "Mis labios están sellados," le aseguró, cruzando la habitación hasta la cama y sentándose en ella. "¿Es el conde? "
Susannah asintió.
"Oh, bien. "
La curiosidad la sacudió y Susannah se sentó. "¿Por qué bien? "
"Porque me gusta el conde. "
"Ni siquiera conoces al conde. "
Letitia se encogió de hombros. "Es fácil discernir su carácter. "
Susannah reflexiono sobre ello. No estaba segura de que Letitia tuviera razón. Después de todo, ella se había pasado casi un año pensando que David era arrogante, frío, e insensible. Aunque, su opinión había estado basada, sobre todo, en lo que Clive le había dicho.
No, tal vez Letitia tenía razón. Porque una vez que Susannah había pasado algún tiempo con David, sin Clive… bueno, no le había llevado mucho tiempo enamorarse de él.
"¿Qué debería hacer? " susurró Susannah.
Leticia no pudo ayudarla. "No lo sé. "
Susannah sacudió la cabeza. "Ni yo tampoco. "
"¿Sabe él lo que sientes? "
"No. Al menos, creo que no. "
"¿Sabes tú lo que siente él? "
"No. "
Letitia hizo un sonido de impaciencia. "¿Crees que podría sentir cariño por ti? "
Los labios de Susannah se estiraron en una mueca de incertidumbre. "Creo que sí. "
