Era algo que la irritaba. Ella sabía que tenía cualidades como guionista cinematográfica. Sin embargo, hasta la fecha, no había llegado ninguna oferta y no creía que fuese a llegar nunca. Era una oportunidad que llevaba esperando veinte años. Mientras tanto, se sentía satisfecha con su trabajo y sus malabarismos para combinar horarios funcionaban para todos. Escribía con la mano izquierda, mientras con la derecha se ocupaba de su familia y atendía todas sus necesidades. Peter siempre decía que Tanya era una mujer increíble, además de una maravillosa madre y esposa. Para ella eso era más importante que las buenas críticas de sus libros. La familia siempre había sido su prioridad y, en su opinión, había hecho lo correcto, incluso si ello significaba tener que rechazar algún encargo de vez en cuando, algo que, por otro lado, no solía hacer. Normalmente encontraba la forma de encajarlo en su vida y estaba orgullosa de ello. Nunca había dejado de lado a nadie; ni a Peter ni a los niños, ni tampoco a la gente que le pagaba por su trabajo.

Acababa de sentarse frente al ordenador con una taza de té y estaba repasando el borrador de un relato que había comenzado el día anterior, cuando sonó el teléfono. Oyó cómo saltaba el contestador automático. Jason había pasado la noche en San Francisco, las niñas estaban fuera y Peter se había marchado a trabajar temprano porque estaba preparando un juicio para la semana siguiente. Tanya tenía por delante una tranquila y hermosa mañana de trabajo, algo poco habitual cuando los chicos estaban de vacaciones. En verano escribía mucho menos que en los meses de invierno. Le resultaba muy difícil concentrarse con sus hijos paseándose por la casa continuamente. Pero hacía varios días que una idea para un relato le rondaba la cabeza; estaba batallando con esa historia cuando oyó que su agente dejaba un mensaje en el contestador. Cruzó la cocina rápidamente para coger el teléfono. Sabía que todas las telenovelas para las que escribía en aquellos momentos estaban en temporada de descanso, así que era poco probable que la llamada fuese para encargarle un guión. Quizá se trataría de un artículo para una revista o para The New Yorker.



8 из 336