
Debajo de su nombre escribió los objetivos que quería lograr ese año. "La seguridad en sí mismo" era el número uno, seguido por "La conciencia de sí mismo" y tercero, "El auto compromiso". La señorita Garber era buena en las cosas de "Identidad", lo que la ponía muy por delante de la curva hasta donde la psicoterapia estaba interesada, aunque ella probablemente no lo comprendiera en ese momento. La señorita Garber era una pionera de ese campo en aquel tiempo. Tal vez tenía algo que ver con la manera en que miraba, tal vez sólo estaba tratando de sentirse mejor con ella misma.
Solo estoy divagando.
Fue hasta que la clase empezó que notaba algo anormal. Aunque Beaufort High School no era grande, sabía a ciencia cierta que era casi cincuenta y cincuenta de población entre hombres y mujeres, por eso es que estaba sorprendido cuando vi que esta clase era de al menos un noventa por ciento del sexo femenino. Había solamente otro hombre en la clase, lo cuál según mi idea era una buena cosa, y hubo un momento en el que me sentía contento y pensé "¡Mira el mundo allá afuera!, aquí voy" o ese tipo de sentimiento. Chicas, chicas, chicas… No podía pensar en otra cosa. Chicas y chicas y ningún examen a la vista. Está bien, ya que no era el tipo de chico que solo se la pasara pensando en esas cosas.
