Cerré el anuario. ¿Jamie Sullivan? ¿La hija de Hegbert? De ninguna manera. Absolutamente no. Mis amigos me quemarían vivo.

Pero comparado con ir con mi madre o limpiar el vómito o aún peor, Por Dios… ¿Carey Dennison?

Pasé el resto de la tarde pensando sobre los pros y los contras de mi dilema. Créanme, iba y venía todo ese rato, pero al final la opción era obvia, aún para mí. Tenía que preguntar a Jamie sobre el baile, y estaba dando vueltas alrededor del cuarto pensando en el mejor modo de preguntarle.

Fue entonces que comprendí algo terrible, algo absolutamente espantoso. Carey Dennison, pronto pensé, ahora estaba probablemente haciendo exactamente la misma cosa que yo. ¡Él probablemente miraba el anuario, también! Él era extraño, pero él no era la clase de tipo al que le gustaría limpiar el vómito, tampoco, y si hubieran visto a su madre, sabrían que su opción era aún peor que la mía. ¿Que pasaría si él le preguntó a Jamie primero? Jamie no le diría que no, y siendo realistas ella era la única opción que él tenía. Nadie además de ella o un muerto saldrían con él. Jamie ayudaba a todos – era una igualdad de oportunidades. Escucharía la voz chirriante de Carey probablemente, y su corazón lleno de bondad comenzaría a irradiar caridad, y le daría una respuesta afirmativa.

Así que ahí estaba, sentado en mi cuarto, loco con la posibilidad que Jamie no pudiera ir al baile conmigo. Apenas dormí esa noche, tengo que decirlo, era creo yo la cosa más extraña que yo alguna vez había experimentado. No pienso que alguien alguna vez se haya preocupado por invitar a salir a Jamie. Planeé preguntarle a primera hora de la mañana mientras que todavía tenía valor, pero Jamie no estaba en la escuela. Supuse que estaba trabajando con los huérfanos en Morread City, como lo hacía cada mes. Algunos de nosotros habíamos tratado de salir de la escuela con esa excusa también, pero Jamie era la única que en verdad iba para allá. El director sabía que ella les leía o les ayudaba con las manualidades o tan sólo jugaba juegos con ellos. No estaba saliendo a escondidas a la playa o pasando el rato en la cafetería de Cecil o algo así. El solo pensarlo era completamente ridículo.



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