Sonrió a Jack con la intención de tranquilizarlo, pero no recibió respuesta. El sí sonreía a todo el mundo, incluso al grupo de ex novias que lo felicitaban muy cariñosamente. Durante la fiesta Jack la evitó. Ellie empezó a sentirse furiosa. ¡No era culpa de ella si Jack la había besado! Si no quería casarse, que lo hubiese dicho, pero si había ido a la fiesta, podía hacer un esfuerzo por comportarse como un novio. Ellie, por consideración hacia su familia, resistió la tentación de dirigirse a donde estaba Jack, apartar todas las manos femeninas que tenía sobre sus hombros y decirle que si lo único que quería era un ama de llaves gratis que se buscase a otra. Sus padres estaban tan contentos por ella que no podía decepcionarlos. Ellie levantó la cabeza y esbozó una sonrisa maravillosa. Pensaba pasar por una novia inmensamente feliz, aunque le costase la vida.

Conocía a todo el mundo desde que era niña, así que no le iba a costar mucho divertirse; de no ser porque no podía desdeñar a Jack como él la desdeñaba a ella. Cada vez que lo miraba estaba con una chica distinta. Todas eran rubias y guapísimas, y estaba segura que todas sabían lo que se sentía cuando Jack te besa.

De repente se vio desbordada por un sentimiento de desolación. ¿A quién iba a engañar? Cualquiera con dos ojos en la cara se podía dar cuenta de que ella no era su tipo. ¿Iba a creerse alguien que Jack la había elegido a ella entre todas esas chicas? Desde luego que no. La maravillosa sonrisa desapareció de su rostro, se sintió humillada y expuesta a las miradas de todos. Tenía que irse. Balbució una excusa y salió de la habitación. Se fue al porche trasero, protegido por unas frondosas ramas que le daban sombra. Se oían voces en la cocina, donde su madre y familia preparaban ensaladas entre risas y bromas. Ellie se sentó en una de las viejas sillas, disfrutando del silencio y de la tranquilidad de estar sola.



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