
– Tiene un frío emocional -Phoebe volvió a pulsar el ratón y apareció una fotografía del niño cuando llegó al hospital. Una enfermera lo metía en la cuna. El bebé tenía los brazos y las piernas rígidos como piedras-. Ya conocéis su historia. Fue encontrado en un armario, medio muerto de hambre… con una madre incapaz de cuidar de él, incluso de darle el biberón. Sencillamente, es un niño que nació en un mundo tan hostil que no conoce el concepto de conexión emocional.
Luego mostró el resto de las diapositivas, ilustrando los cambios que se habían operado en George durante el último mes, desde que Phoebe empezó a trabajar con él. Por fin, terminó la presentación.
– Mi recomendación es no llevarlo todavía a una casa de acogida. Pensamos en el cariño como una necesidad humana, pero la situación de George es más compleja que eso. Si queremos que este angelito sobreviva tiene que estar con otro ser humano las veinticuatro horas al día… literalmente. Tenemos que enseñarle a confiar porque, incluso siendo tan pequeño, ha aprendido a sobrevivir solo. No confiará en nadie a menos que se la obligue a hacerlo.
A mitad de la reunión había entrado, de puntillas, la asistente social. Phoebe veía una expresión de escepticismo en el rostro del neurólogo, de duda en el de la enfermera. Le daba igual. Los médicos querían recetar medicinas, la asistente social quería llevar al niño a una casa de acogida para quitárselo de encima.
Todos querían una respuesta fácil y Phoebe sugería soluciones caras, inconvenientes y a largo plazo; algo que molestaba a todo el mundo y que caía peor porque quien lo proponía era una insolente masajista de bebés… una masajista pelirroja, de metro y medio.
Nadie había oído hablar de una masajista de bebés cuando llegó al hospital Gold River. Aunque tampoco habían oído hablar de ese trabajo en Asheville, donde empezó. Ella nunca había tenido intención de inventarse un trabajo que no existía, pero no hacía más que encontrarse con niños abandonados para los que el sistema sólo tenía respuestas inadecuadas y terribles.
