Miró la calle solitaria una vez más y luego contempló de nuevo el restaurante y el bar casi vacíos. Se recordó que aquella escoria estaba viviendo una vida casi limpia y que su hermana estaba a salvo. Entonces, decidió que abandonaría la terraza del local y entraría dentro para esperar a Rina delante de la televisión y así poder ver el partido de los Yankees.

En aquel momento la vio. Una visión con unos pantalones vaqueros blancos y una camiseta negra de anchas hombreras, con un delantal anudado alrededor de la cintura. Estaba de pie al lado de la barra del bar, con una botella de agua en la mano. El cabello, de color rojizo, estaba recogido en una coleta, aunque unos ligeros mechones se habían resistido a tal confinamiento y le enmarcaban un rostro delicado y angelical. Más que deseo o lujuria, era la pureza de su rostro lo que atraía a Jake a aquel lugar una y otra vez con la esperanza de verla.

Después de leer un pedido que llevaba apuntado en su libreta, se la guardó en el bolsillo mientras el camarero se disponía a preparar las bebidas. Jake se levantó y atravesó las puertas de cristal que llevaban al interior del restaurante. Vio cómo ella se apoyaba contra la pared y miraba a su alrededor, buscando algo que Jake desconocía. Entonces, echó la cabeza hacia atrás y se pasó la botella por la frente, por las mejillas y, por fin, la deslizó suavemente sobre su largo cuello.

Al ver cómo la botella se movía sobre su piel, Jake ahogó un gruñido. Estaba arqueando la espalda, dejando que sus senos se pegaran aún más a la camiseta. Unos firmes pezones torturaban tanto la tela como al propio Jake. Él sabía que debería sentirse como un voyeur, pero los sensuales y seductores movimientos de la joven parecían haber sido presentados sólo para sus ojos.

Aunque era una desconocida, a Jake le parecía como si la conociera muy íntimamente, aunque no todo lo que él quería. Tenía los ojos completamente cerrados, los hombros relajados… A medida que el frío plástico le rozaba la piel, emitía unos suspiros que parecían hacerse eco dentro de Jake. A pesar de que no era consciente de ello, aquella mujer había despertado tanto su curiosidad como su imaginación.



2 из 166