
– ¿Y funciona?
– Eso espero, Srta… eso espero-. Se frotó las manos-. Me encantaría poder ayudarla. Si me diera alguna pista para saber qué le preocupaba al chico…
Negué con la cabeza.
– No me lo dijo. Sólo me llamó y me pidió que me pasara por aquí esta tarde. Supongo que no habrá nada en esta empresa que le hiciera pensar que necesitaba un detective.
– Normalmente el jefe del departamento no sabe lo que pasa en su propio departamento -Masters frunció el ceño dándoselas de importante-. Eres demasiado inaccesible. La gente no confía en ti -sonrió otra vez-. Pero me sorprendería.
– ¿Por qué quiso verme?
– Le prometí a John que me ocuparía de su hijo. Y si viene una detective, parece que el tema es serio. Aunque yo no me preocuparía demasiado, Srta… Tal vez podríamos contratarla para que encontrara a Peter -se rió de su propio chiste-. No ha venido en toda la semana, y hemos llamado a su casa pero no contesta. Todavía no se lo he dicho a John. Está un poco harto de su hijo.
Me acompañó por el pasillo hasta el ascensor. Bajé hasta el piso 32, salí del ascensor y subí de nuevo. Recorrí el pasillo.
– Me gustaría saber dónde se sienta el Sr. Thayer -le dije a Ellen. Miró hacia la puerta de Masters buscando respuesta pero estaba cerrada.
– No creo que…
– Seguramente no -la interrumpí-. Pero voy a mirar entre sus cosas de todas formas. Siempre puedo preguntar a otra persona dónde se sienta.
No le hizo mucha gracia pero me llevó hasta una mesa separada de las otras por una mampara.
