
El astrónomo no podía contestar nada a esta pregunta y a Kashtánov no le quedó otro remedio que aplazar hasta el 2 de enero la satisfacción de su curiosidad. Porque, desde luego, estaba decidido a hacer el viaje a Moscú.

Capítulo II
LA REUNIÓN DE MOSCÚ
El 2 de enero de 1914, a las 12 del día, el profesor Kashtánov llegó en automóvil al Hotel Metropol y llamó al cuarto 133, que le había indicado el conserje. Abierta la puerta, el profesor se encontró en una vasta habitación luminosa donde había ya unas cuantas personas. Uno de los presentes se levantó al encuentro de Kashtánov y, tendiéndole la mano, exclamó:
— Tiene usted la puntualidad de un reloj, Piotr Ivánovich, a pesar de este tiempo, que es una verdadera nevasca siberiana. Esta circunstancia me parece de perfecto augurio para nuestra empresa. Me alegro mucho de que haya venido usted y de tener el honor de saludarle. Soy Trujánov, y permítame usted que le presente a las demás personas aquí reunidas.
Uno a uno se levantaron y fueron presentados a Kashtánov:
