Es un demonio, pero le adoro. No lo puedo remediar. Especialmente, cuando él…

Oh, esperar, no voy a poner todas esas cosas por escrito, ¿verdad?

Solo se que estoy sonriendo ampliamente mientras lo recuerdo.

Y esto no fue tratado en la charla prematrimonial de mi madre.

Supongo que debo admitir que anoche perdí el juego. No fui silenciosa en absoluto.

Mi padre no dijo una palabra. Pero él salió algo inesperadamente esta tarde, citando una cierta clase de emergencia botánica.

No sabia que las plantas tuvieran emergencias, pero tan pronto como él se fue, Charles insistió en inspeccionar nuestras rosas por algo de lo que mi padre había dicho sobre las suyas.

Salvo que por alguna razón él deseó examinar las rosas que estaban cortadas y arregladas ya en un florero de nuestro dormitorio.

– Vamos a jugar a un nuevo juego, – susurró en mi oído. – Ver como de ruidosa puede ser Amanda.

– ¿Qué tengo que hacer para ganar?, – pregunté. – ¿Y cuál es el premio?

Puedo ser absolutamente competitiva, y también él, pero pienso que es seguro decir que ambos ganamos esta vez.

Y el premio fue precioso, por cierto.

Julia Quinn


***


20 из 20