No obstante, aunque algunos personajes conservan sus verdaderos nombres, otros han sido rebautizados para evitar posibles susceptibilidades, y las figuras de la realidad se mezclan con las de la ficción en un territorio donde sólo rigen las leyes y el tiempo de la novela. De esta manera, el Hemingway de esta obra es, por supuesto, un Hemingway de ficción, pues la historia en que se ve envuelto es sólo un producto de mi imaginación, y en cuya escritura practico incluso la licencia poética y posmoderna de citar algunos pasajes de sus obras y entrevistas para construir la historia de la larga noche del 2 al 3 de octubre de 1958.

Por último, quiero agradecer la ayuda que he recibido de personas como Francisco Echevarría, Danilo Arrate, María Caridad Valdés Fernández y Belkis Cedeño, especialistas del Museo Finca Vigía y he-mingwayanos cubanos todos. También de mis indispensables lectores Alex Fleites, José Antonio Michelena, Vivían Lechuga, Stephen Clark, Elizardo Martínez y el verdadero y real John Kirk, así como mi esposa Lucía López Coll.


L.P.F.

Mantilla, verano de 2000

POST SCRIPTUM

El texto que, por razones contractuales, sólo ahora ha sido publicado en España es, en esencia, el mismo que fue publicado en el 2001. Sin embargo, al revisarlo para la nueva edición me he visto tentado a realizar muy ligeros retoques, ninguno de los cuales cambia el sentido de la historia ni el carácter de los personajes.


Todavía en Mantilla, verano de 2005



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